Es un tema bastante discutido en psicoanálisis. Melanie Klein fué una de las primeras psicoanalistas en darle un significado distinto al que le era dado en el naciente psicoanálisis de Freud. Le dió un papel formativo en la psicogénesis del niño; mientras que Freud lo atribuía al complejo de Edipo y de castración en la niña. Klein lo situó en los primeros meses de vida mucho antes de lo que Freud planteaba. Según Klein la envidia -al igual que Freud- es universal en todo ser humano; simplemente que las sitúan en diferentes contextos, siendo Klein quien la antepone en un estadío anterior a Freud, (Envidia y Gratitud, Bs. As. 1960). La primera distinción que hace es la confusión generalizada de la envidia y los celos. Para Klein los celos se basan en el amor y su objetivo es poseer el objeto amado y excluir al rival, mientras que la envidia sería el intento de destruir el objeto en base a una voracidad interna por el hecho de no poseerlo, la voracidad surge por el simple hecho de no poseer determinado objeto. Todo esto sucede en etapas muy tempranas de la niñez, etapa reprimida totalmente por nuestro inconsciente. El objetivo final es conseguir todo lo “bueno” del objeto destruido. La envidia de por si es peligrosa; pero si se fusiona con la voracidad es aún mas patológica porque intentará destruir el objeto envidiado a fin de vaciarlo intencionalmente con el fin de quedarse con todo el material “bueno-envidiado” hasta el punto de dejar vacío ese objeto, con el fin de que no contenga nada envidiable, al punto de ser el envidioso incluso objeto de externas envidias por otros. El mecanismo principal de la envidia es la Proyección, y la Identificación proyectiva, ambas básicamente solo se diferencian en que en la primera, solo se deposita una carga propia inaceptable a la persona, mientras que en la segunda, pasa lo mismo, pero además hay una constante vigilancia de control sobre las cargas expulsadas, para así contenerlas, manejarlas, y asegurarse de que no regresen a quien las proyecto, y de paso manejar a quien las reciba, una suerte de control remoto sobre otra persona, que dá seguridad en quien las proyecta. Daré un par de ejemplos al respecto. Proyección sería ver la mota en el ojo ajeno y no ver la viga propia que hay en uno mismo; es decir por ejemplo, quien habla mal de otra persona ausente, acusándola de lo que en el fondo profundo él mismo es, pero el objeto acusado está ausente. Identificación Proyectiva, (que es un tema larguísimo) sería por ejemplo la celosa(o) que proyecta en su novio(a) su largo historial de infidelidades, celándolo por todo y acusándolo a cada uno de los movimientos de su pareja al punto de hacerle la vida imposible, llena de peleas, todo; producto de su imaginación aparentemente, pero que en realidad son fantasmas de sus propios sentimientos de inseguridad, producidos por las proyecciones de sus sentimientos de culpa y de sus propias fantasías y a veces -no tan fantasías- y realidades de infidelidad. Creo que es aquí donde Klein habla sobre la confusión de celos y envidia, no estoy muy seguro de ésto; pero el hecho de que mientras escribía casi sin pensar éste artículo, asociando ideas, unas tras de otras a salido a flote el tema de los celos, de ahí que digo claramente que supongo, creo, que Klein se refería a ésta confusión dentro de los parámetros conceptuales de envidia y celos. Términos relacionados con la envidia serían el resentimiento, rencor, remordimiento, idealización, denigración y culpa. Ahora los veremos.

La envidia es según la RAE, el sentimiento de tristeza o pesar por el bien ajeno. Yo particularmente no creo que sea así. La tristeza y el pesar es más propia de la melancolía, o los cuadros melancólicos ( más comúnmente llamada depresión). La envidia está más referida a la ira interna que produce el ver que alguien tiene algo valioso que el envidioso añora o desea poseer. Visto desde éste punto de vista, entra a relucir el concepto de idealización. Si no hay idealización, no hay envidia. No se envidia lo que no se desea. No se desea lo que no está mínimamente idealizado. Por lo tanto, tiene que haber una previa idealización para que surja la envidia, de otra forma no es posible. ¿Quien envidia un coche de 1920? sólo quien colecciona coches antiguos, alguien que no colecciona coches de colección, solo admirará la belleza de ese coche, (en el supuesto que lo vea bonito), pero un coleccionista, hará lo imposible por conseguirlo. La denigración surge como un mecanismo defensivo al infravalorar el objeto envidiado.

-“Esa no se merece ese vestido de diseño; está gorda, le queda mal, además que no tiene estilo para llevarlo”

-“llevas razón hija, además se le ve ordinarísima”…

Ésta es una típica conversación envidiosa. Busca reducir el cúmulo de ansiedad envidiosa, además de justificar inconscientemente la envidia, busca darle una especie de sentido.
Por otro lado, envidia y resentimiento son la cara y cruz de la misma moneda. Ya explique como opera la identificación proyectiva en la envidia. En el resentimiento la identificación proyectiva es menos patológica que en la envidia, pero busca destruir al objeto igual, a través del castigo crónico, del odio crónico, pero a diferencia de la envidia que busca desaparecer al objeto envidiado. El resentimiento pretende mantenerlo siempre “vigente” de tal forma que siempre estará sufriendo por los daños infligidos. Tras la envidia surge automáticamente en la mayoría de casos el resentimiento, producto de la “injusticia” omnipotente del envidioso, que casi siempre cree que ha sido desprovisto, robado, “mal confeccionado” por Dios, el destino, la naturaleza, o lo que fuere; de “algo” que por derecho propio debería ser de él, o que se le ha desprovisto, o lo que su fantasía omnipotente patológica le dicte, según cada caso como se dé.
El Remordimiento no se hace esperar. En casi todos los casos surge como un mecanismo de reparación que intenta justificar o mitigar los sentimientos de agobio y ansiedad que producen el “sentir” tanto odio, resentimiento, envidia. Es la manifestación de los sentimientos de culpa -dice- Freud.
La envidia tiene dos formas básicas de surgir:

1.- La envidia consciente. Es aquella en la que el sujeto es plenamente consciente de lo que siente, aunque no sabe exactamente de donde ni porque surge; simplemente siente que algo perdido en él, lo tiene otro. Es menos peligrosa para el sujeto por estar más presente por decirlo de una forma sencilla; de tal forma que es mas manejable, y difícilmente llegara a la actuación inconsciente (acting out) de daño hacia el objeto.

2.- La envidia inconsciente. Es la más peligrosa porque el sujeto no tiene consciencia de ella. Por tanto podría llegar a actuaciones más graves para con los demás, siendo más dificil de tratar en psicoterapia. Un ejemplo de ésto son los asesinos en serie y sus profundos sentimientos de envidia y resentimiento -en el orden como va- que los incita a cometer atrocidades por “venganza”. La sociedad les “debe” algo.

La envidia es muy perjudicial, la mayoría de sentimientos de envidia son conscientes, cada quien sabe donde está su propia cuota de envidia. No alegrarnos de verdad por los logros ajenos, las posesiones ajenas, las situaciones ajenas, los objetos ajenos es un indicativo de envidia; y merecen una revisión terapéutica. El ser humano nunca está totalmente a gusto con lo que tiene, por naturaleza es así. No confundamos esta situación con la envidia. La envidia no deja crecer, te deja raquítico como persona, siempre te mantiene mirando al lado a ver que ves, que tiene el otro, como le va a tu colega de profesión. Creo que lo mejor es mirarse uno mismo, y ver que se puede hacer para hacer por uno mismo, en vez de estar gastando energía pulsional en mirar al otro. Al hacerlo se invierten fuerzas internas en el “otro” que nos podrían servir para salir adelante uno mismo, esa es la peor parte para el envidioso, se gastan la vida y el tiempo mirando lo que hacen los otros, en vez de usarla para ellos mismos. Recomiendo llenar la mente ocupaciones y pasiones que nos permitan no pensar en nada más que en uno mismo, aunque lo ideal sería pasar por un diván pero se que no siempre ésto es posible por diferentes factores, pero estar siempre ocupado en temas de nuestro propio interés ayuda mucho.

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